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La cardioprotección se conecta al wifi

Cardiosafe impulsa un desfibrilador pionero en España que envía los datos del paciente que sufre un paro directamente al hospital

Cada año mueren por un paro cardíaco 40.000 personas en España y hasta 400.000 en Europa. Con el objetivo de aumentar la supervivencia de las personas que sufren un ataque al corazón, la empresa Cardiosafe empieza a implantar de forma pionera en España este mes de noviembre un desfibrilador, LIFEPAK CR2, que ha tardado seis años en desarrollarse. Funciona con wifi y 3G y cuando se utiliza puede enviar los datos del paciente vía correo electrónico a cualquier centro médico. “De esta manera los médicos pueden actuar con más rapidez cuando la víctima llega al hospital”, explica Francisco Carmona, médico del Sistema de Emergencias Médicas (SEM). Además es el único que analiza el ritmo cardíaco sin necesidad de detener el masaje. “Esto hace que se multipliquen las posibilidades de supervivencia del paciente”, puntualiza el médico.

“Este nuevo modelo de desfibrilador supone la entrada a la cardioprotección 24 x 7”, explica el responsable de Cardiosafe, Quel Esteve. La conectividad se realiza a través de un sistema exclusivo de gestión de desfibriladores llamado LIFELINK CENTRAL que monitorizar el equipo 24 horas al día, siete días a la semana. Otra novedad es que el mismo aparato se hace de forma periódica su propia revisión y envía una alerta en caso de que haya algo que no funciona. “También se geolocaliza, por tanto, si alguien lo mueve de un radio concreto envía un correo electrónico a nuestro centro de control”, añade Esteve.

Adaptado a los niños
En caso de que el paciente sea un niño, el aparato cuenta con un “modo pediátrico” sólo pulsando un botón, además incorpora un metrónomo e instrucciones de cómo hacer el masaje cardiaco que modula en función del ruido que capta en el ambiente.

Las 40.000 personas que pierden la vida al año en España a causa de paros cardiacos son diez veces más que los muertos que se producen en accidente de tráfico. Según varios estudios médicos, un 85% de estas defunciones podrían evitarse si fueran atendidas rápidamente con desfibriladores. De hecho en muchos países europeos y americanos es obligatorio desde hace años que los establecimientos tengan estos aparatos electrónicos que monitorizan el ritmo cardíaco y, cuando es necesario, liberan un choque eléctrico. El mismo desfibrilador hace la descarga eléctrica adecuada en función de la edad del paciente y son fáciles de utilizar y a prueba de errores.

Cardiosafe se fundó en el año 2008 y ya cuenta con tres sedes: Girona, Madrid y Sevilla. Con estos ocho años ha salvado 19 vidas. La última, un hombre de 66 años que sufrió un paro cardíaco en la calle en Sant Vicenç dels Horts este octubre. La empresa tiene una facturación de 2,5 millones de euros al año. Entre sus clientes hay hoteles, centros comerciales, medianas o pequeñas empresas o multinacionales -como DKV seguros-, más de una veintena de ayuntamientos en todo el estado o cadenas de gimnasios como Anytime Fitness Iberia.